La Confederación de Pueblos de la Nacionalidad Kichwa del Ecuador, (ECUARUNARI) nace de un proceso de lucha y resistencia colectiva por los derechos, territorios y la dignidad que han sido despojados durante siglos.
Este caminar colectivo se forja en las hazañas heroicas de líderes como Fernando Daquilema, quien en 1871 encabezó una rebelión indígena contra los abusos del poder terrateniente, sentando un precedente de lucha armada por la justicia. Más tarde, la fuerza organizativa de mujeres como Manuela León, quien también alzó su voz y su lucha en defensa de su pueblo, y la tenacidad de Dolores Cacuango y Tránsito Amaguaña, quienes impulsaron las primeras escuelas bilingües y fortalecieron el sindicalismo campesino, fueron tejiendo una red de conciencia y resistencia que demostró que el poder de transformación reside en la voluntad del pueblo organizado.
Este proceso de lucha se vio profundamente influenciado por las leyes de Reforma Agraria de 1964 y 1973, que, aunque fueron impulsadas desde el Estado con un enfoque modernizador, abrieron una profunda crisis en el sistema de hacienda y el huasipungo, generando condiciones que fortalecieron la organización y la conciencia política de las comunidades indígenas
Es en esta larga tradición de lucha colectiva, donde las decisiones siempre han sido tomadas en asamblea y consultadas con las bases, nace la ECUARUNARI, el 4 de junio de 1972 en la ciudad de Riobamba, y es electo como primer presidente Jose Antonio Quinde, líder del Pueblo Kañari. Este hito histórico organizativo recoge y sintetiza este legado de rebeldía y organización popular.
A lo largo de más de cinco décadas de lucha, la ECUARUNARI ha mantenido firme su compromiso con la defensa de la tierra, el agua, la identidad, la autodeterminación y la construcción de un Estado plurinacional e intercultural que reconozca y respete a los pueblos y nacionalidades indígenas del Ecuador.